Las objeciones pueden ser una señal acabada de que el cliente realmente quiere comprar nuestro producto, y que solo presenta una objeción determinada con el objeto de clarificar su decisión.
En el caso que el vendedor sepa evaluar la objeción y revertirla, será tal vez un cierre seguro.
La forma de tratar las objeciones debe ser:
Examinarlas.
Atender la objeción.
- Asegurarse de haber comprendido la objeción del cliente. En ningún caso discutirla..
Hacer una pausa antes de contestar.
- Tomarse el tiempo necesario para pensar, para que el cliente evalúe la objeción, para ampliarla o incluso para que el cliente mismo la conteste.
- Hacer preguntas. Pues el cliente puede necesitar resolver aún más objeciones.
Responder.
Dar una respuesta Segura.
Tranquilizar al cliente con lo que le decimos y en la forma en que lo hacemos. No tratar de salir del paso usando engaños.
Capitalizar la resolución positiva de la objeción y comprobar si es el momento de obtener el compromiso.
En este punto podemos desarrollar un ejemplo que reafirmará los conceptos:
El caso de un vendedor de máquinas expendedoras que creyó haber definido las necesidades de un cliente y haberlo conformado completamente.
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